La pregunta que toda área de compras hace cuando se habla de empaques compostables es siempre la misma: ¿cuánto más caro es? La respuesta honesta tiene tres partes, y casi nadie da las tres. La mayoría de las conversaciones se quedan en la primera — que es, convenientemente, la que hace ver el cambio como más caro de lo que es.

La primera parte: el diferencial de precio

Un material compostable certificado cuesta más que su equivalente en plástico convencional. Eso es un hecho. El diferencial varía según el producto — en bolsas tipo camiseta puede ser del 40% al 80%, en films especializados puede ser mayor. A volúmenes bajos, ese diferencial es significativo. A volúmenes altos, se comprime. Una empresa comprando 500,000 piezas al mes opera en condiciones de precio muy distintas a una que compra 10,000.

Pero ese número — el diferencial de precio por unidad — es solo el costo bruto. El análisis real requiere dos variables más que casi nadie incluye.

La segunda parte: los estímulos fiscales

El Código Fiscal de la Ciudad de México, en sus artículos 276 y 277, contempla reducciones de entre 20% y 40% en el Impuesto sobre Nóminas para empresas que implementen programas comprobables de mejoramiento ambiental. La utilización de materiales compostables o reciclables en empaques está mencionada explícitamente como actividad elegible.

Para una empresa con nómina mensual de $10 millones, una reducción del 20% en ISN equivale a $2 millones al mes — $24 millones al año. Ese ahorro no lo da el proveedor de empaques: lo da la autoridad fiscal cuando la empresa acredita el programa. El diferencial de costo en empaques, en la mayoría de los casos, es menor que ese ahorro potencial.

El ejercicio que vale hacerse: toma el diferencial de precio por unidad, multiplícalo por tu volumen mensual. Ese es el costo bruto del cambio. Ahora calcula el 20% de tu ISN mensual. En la mayoría de los casos, el segundo número es mayor que el primero.

La tercera parte: el costo de no cambiar

Este es el número que casi nunca aparece en el análisis de compras, porque requiere cuantificar riesgos que no son certezas. Pero los componentes son reales. Exposición legal: número de sucursales multiplicado por $424,000 de multa máxima en CDMX. Riesgo comercial: probabilidad de que el principal comprador convierta sus requerimientos de sustentabilidad en obligatorios. Riesgo reputacional: costo de una campaña negativa en redes sociales sobre una marca que usa plástico cuando sus competidores ya no lo usan.

Ninguno de esos tres es seguro. Pero todos son reales, y todos crecen con el tiempo. El costo de cambiar hoy es fijo. El costo de no cambiar es variable y creciente.

La pregunta correcta

No es ¿cuánto más caro es el empaque compostable? Es ¿cuánto cuesta por unidad adicional versus el valor que genera en cumplimiento regulatorio, acceso a retail y reducción de riesgo fiscal? Cuando el análisis incluye esas tres variables, la decisión casi nunca es económicamente negativa. El problema es que casi nadie hace el análisis completo.

El análisis que vale hacer

Toma una hora. Consigue tres números: el diferencial de precio por unidad en tu volumen actual, tu ISN mensual y el número de sucursales que tienes. Con esos tres números puedes construir el análisis completo — costo bruto del cambio, ahorro fiscal posible y exposición legal. En la mayoría de los casos, el resultado cambia la conversación de "esto es demasiado caro" a "¿por qué no lo hemos hecho antes?".